
Cada día los que habitamos Pozo del Molle nos encontramos con el mismo problema: las motos con escapes libres.
Ese ruido ensordecedor que te taladra los oídos y asustan tantos a los niños y animales además de estresar a las personas con autismo que se ven afectadas por la sobreestimulación sensorial. Y para empeorar las cosas, muchos de estos motociclistas ni siquiera se molestan en ponerse un casco.
Pero lo peor es que parece que se fue de las manos. Los menores y jóvenes de otras localidades se reúnen en nuestras calles por la noche, sin ningún respeto por la seguridad de los demás.
Y no solo es un problema de seguridad, también es un tema de contaminación ambiental. Los escapes libres emiten gases tóxicos afectando la salud de todos, es como si cada uno hace lo que quiere, sin temor a consecuencias.
He visto que en otras localidades han tomado medidas drásticas para controlar este problema: confiscan las motos y destruyen estos escapes. Sería un buen ejemplo para tomar acá, ¿no creen? Quizás si en otros lugares funciona, podrían implementar medidas similares. Mientras tanto, seguiremos disfrutando del concierto de motos gratis en Pozo del Molle.